| «Atardecer en ichinokura». Obra de Hasui Kawase (1883-1957). |
ATARDECER DE VERANO
Rainer Maria Rilke
(1875-1926)
El gran sol se ha extinguido.
Las nubes del estío, sobre el confín del mundo,
flotan como fantasmas de un reino moribundo,
silenciosas, descalzas, en un viaje rendido.
Mira: los viejos sauces, que el crepúsculo abraza,
guardan en el follaje un secreto infinito;
y allá, donde la senda se pierde en el granito,
un pálido candil vigila en una casa.
A lo lejos, el viento sobre el trigo maduro
pasa como un suspiro, con un leve lamento;
y en el jardín, un sauce llora su desaliento,
mientras tiembla una rosa en el lindero oscuro.
Acaricia la noche con su mano de seda
nuestra frente cansada de luz y de premura...
Y un gran silencio baja, colmado de ternura,
para habitar el alma que en la sombra queda.
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